Declaración
conjunta de los Obispos Católicos
de Massachusetts sobre la Definición del Matrimonio
De Mayo el 31- de Junio el
1, 2003
Queridos
Fieles Católicos de Massachusetts:
Nuestros oficiales públicos
están debatiendo sobre la definición del matrimonio. Como obispos de las cuatro
diócesis católicas de Massachusetts, deseamos ofrecer algunas reflexiones en este
debate. También queremos pedirles ayuda. ¡Este es un tiempo crítico en nuestra Commonwealth!
Primeramente, vamos a
describir lo que está ocurriendo en el Tribunal Estatal y en la Cámara del Estado de
Boston; en segundo lugar, compartiremos un resumen de la enseñanza de la Iglesia en
cuanto al matrimonio; tercero, les instaremos a contactar a sus legisladores estatales
para apoyar el Marriage Affirmation and Protection Amendment (Enmienda sobre la
Afirmación y Protección del Matrimonio).
Comencemos con el debate
sobre el matrimonio en nuestros tribunales y legislatura. El Tribunal Judicial Supremo del
Estado tiene delante de sí una demanda que pide a los jueces que cambien la definición
legal de matrimonio. El caso se llama Goodridge v. Department of Public Health (Goodridge
v. Departamento de Salud Pública). El tribunal podría tomar una decisión durante este
verano.
Bajo la normativa actual del Estado, sólo un hombre y una mujer
pueden solicitar licencia de matrimonio. Los demandantes quieren que el tribunal declare
que esta ley es una violación a la constitución estatal. Quieren que esta ley sea
reestructurada para que dos adultos cualquiera, sin considerar su género, puedan contraer
matrimonio.
Muchos expertos de ambas posturas del debate piensan que hay
muchas probabilidades de que los demandantes obtengan lo que quieren, una ley de
redefinición del matrimonio. Tal resultado tendría consecuencias devastadoras aquí y a
nivel nacional.
En respuesta al caso Goodridge,
Los legisladores del Estado en Boston han solicitado la Enmienda sobre la Afirmación y
Protección del Matrimonio (Marriage Affirmation and Protection Amendment). Esta
propuesta enmendaría la constitución estatal. Reafirmaría la definición legal del
matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Invertiría cualquier decisión en
el caso Goodridge que cambiase esta definición. Nosotros apoyamos firmemente esta
enmienda.
La enseñanza de la Iglesia en cuanto al matrimonio continúa
clara e inalterable. Nos gustaría compartir con ustedes un resumen de nuestra enseñanza
publicada por todos los obispos católicos de los Estados Unidos en la Declaración
sobre Matrimonios del Mismo Sexo. La declaración publicada en 1996 dice así:
La Iglesia
Católica Romana cree que el matrimonio es una unión fiel, exclusiva y para toda la vida
entre un hombre y una mujer, unidos como esposo y esposa en una relación íntima de vida
y amor. Esta unión fue establecida por Dios con sus propias leyes convenientes. Así,
pues, por razón de su misma naturaleza, el matrimonio existe para el amor y apoyo mutuo
de los esposos y para la procreación y formación de los hijos. Estos dos
propósitos, unidad y procreación, son iguales e inseparables. La institución del
matrimonio guarda una relación muy importante con la continuación de la raza humana, con
el desarrollo pleno de la persona humana, y con la dignidad, estabilidad, paz y
prosperidad de la familia y la sociedad.
Por consiguiente, creemos que la institución natural del
matrimonio ha sido bendecida y ensalzada por Cristo a la dignidad de sacramento.
Esto significa que el matrimonio cristiano es más que un contrato. Puesto que los esposos
se casan en el Señor, ellos obtienen una relación especial el uno al otro y con la
sociedad. Su amor viene a ser una imagen viviente de la manera en que el Señor ama
personalmente a los suyos y se une a ellos. La vivencia del sacramento
cristiano del matrimonio viene a ser su forma fundamental de lograr la
salvación.
Puesto que la relación marital ofrece beneficios
incomparables a las personas, a la sociedad y a la iglesia, deseamos poner en claro que la
institución del matrimonio, entendida como la unión de un hombre y una mujer, debe ser
preservada, protegida y promovida en ambas esferas, privada y pública. En un tiempo en
que la familia vive bajo un estrés significativo, el principio de defensa del matrimonio
es una necesidad urgente para el bienestar de los hijos y las familias, así como,
también, para el bien común de la sociedad.
Por consiguiente, nos oponemos a todo intento de concesión
de estado legal matrimonial a una relación entre personas del mismo sexo.
Ninguna unión del mismo sexo puede realizar la plenitud del
potencial expresado en la relación marital. Por esta razón, nuestra oposición a los
matrimonios del mismo sexo no es una cuestión de
discriminación injusta o de hostilidad hacia las personas homosexuales. De hecho, la
Iglesia Católica enseña enfáticamente que los individuos y la sociedad deben respetar
la dignidad básica humana de todas las personas, inclusive la de aquellos de orientación
homosexual. Las personas homosexuales tienen derecho y merecen respeto, compasión,
comprensión y defensa en contra de los prejuicios, asaltos y abusos.
De este modo, instamos a los católicos y a todos los
ciudadanos compañeros a comprometerse a dos cosas: a defender la dignidad humana de cada
persona y a defender la distintiva e irremplazable comunidad del matrimonio.
Este es el final de la
Declaración. A la vista de esta enseñanza, estamos muy interesados en la forma de
proceder del tribunal este verano en el caso Goodridge. Si el matrimonio legal es
redefinido en Massachusettets, de forma que dos personas cualquiera, sin importar su sexo,
pudieran contraer matrimonio, entonces el Estado no podrá continuar promoviendo la unión
de un hombre y una mujer como un beneficio único para la sociedad. La Iglesia Católica y
otras instituciones privadas con objeciones de moral se verían obligadas a cambiar de
empleo y otras pautas para reconocer otras relaciones como matrimonios, pues de lo
contrario tendrían que enfrentarse a denuncias por discriminación.
Es mucho lo que está en juego. El matrimonio como lo conocemos
sería irreparablemente dañado si no respondemos con rapidez. Estamos atravesando un
momento crítico en Massachusetts, que requiere nuestra atención urgente.
He aquí cómo pueden ustedes ayudar:
Pedimos que cada uno en la iglesia escriba, llame o envíe un
mensaje por correo electrónico a su Senador Estatal y Representante de Estado, y que
anime a sus amigos a hacer lo mismo. Las cartas especialmente dan muy bien resultado.
Inste a sus legisladores a apoyar el House Bill 3190, La Enmienda sobre la
Afirmación y Protección del Matrimonio (Marriage Affirmation and Protection
Amendment). La Cámara y el Senado deberán reunirse en sesión conjunta para aprobar
dicha enmienda dos veces antes del año 2006. La obtención del primer voto legislativo
con resultado favorable en el 2003 sería una indicación muy considerable para el
tribunal, ¡para permitir que el pueblo decida!
Nuestra oficina de acción pública, la Conferencia Católica de
Massachusetts (Massachusetts Catholic Conference), ha lanzado una nota legislativa
de alerta para la enmienda sobre el matrimonio por medio de MCC-Net, nuestra red católica
de acción legislativa. No deje de mirar en su boletín parroquial para conocer más
detalles sobre la manera de llegar a sus legisladores, cómo unirse a MCC-Net para recibir
noticias por correo electrónico, y cómo tener acceso a la página de Internet Catholic
Conference incluso para obtener mayor información en cuanto al tema del matrimonio.
De nuevo le repetimos que por favor actúen con prontitud antes de que sea demasiado
tarde.
- Bishop Richard G. Lennon,
Administrador Apostólico, Arquidiócesis de Boston
- Bishop Daniel P. Reilly,
Diócesis de Worcester
- Bishop Thomas L. Dupre,
Diócesis de Springfield
- Bishop-Elect George W.
Coleman, Diócesis de Fall River
- Massachusetts Catholic
Conference
- West End Place, Suite 5
- 150 Staniford Street, Boston
MA 02114-2511
- (p) 617-367-6060
- (f) 617-367-2767